Ante el ataque a impuesto alzado del Ayuntamiento de Madrid, mi amiga Helena Echeverri Aznar ha reaccionado con una lección gratuita de autodefensa ciudadana: ella, que es abogada, ha pasado a sus contactos un recurso contra la dichosa tasa de basura.
Copio las palabras de Helena:
Os mando un recurso hecho. Sólo tenéis que poner los datos del que recibe la tasa de la basura y presentarlo. Si les inundamos de recursos tendrán que anularla, porque les cuesta más el collar que el perro…» .
Actualizo: Como dice Martín en el comentario y me subrayan Helena y alguna otra voz familiar, la presentación del recurso no exime del pago. Para hacerlo bien, además, hay que presentar una fianza solidaria o un aval bancario y un escrito a la Agencia Tributaria. Copio también estos documentos: FIANZA SOLIDARIA, AVAL BANCARIO AYTO MADRID, AGENCIA TRIBUTARI DE MADRID.docBIS.
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Y también pego los comentarios del experto por el que me han llegado:
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Complementando el modelo re Reclamacion ante el TEAM
por el concepto TASA DE RECOGIDA DE BASURAS 2009
remitido a Vdes ayer ,les uno tres documentos adicionales a aquella:
1. Fianza solidaria para importes inferiores a 600 €.
2. Modelo aval bancaria , de no aportar la anterior.
3. Escrito de acompañamiento dirigido a Recaudacion a Madrid solicitando la SUSPENSION AUTOMATICA por la Reclamacion E-Admtva ante el TEAM.
El modelo 1 de fianza solidadria debe modificarse a maquina por Vdes ,sustituyendo la AEAT del Estado por la Recaudacion y Agencia Tributaria del Ayuntamiento de Madrid en todos sus elementos».
No es que el Nobel de la Paz sea el premio más coherente y prestigioso del mundo. Le pasa un poco como a la Medalla de las Bellas Artes que le dieron a Fran Rivera; cuando se lo dieron a Kissinger, por ejemplo, todos los seres medio decentes que tenían un Nobel de la Paz deberían haberlo devuelto. Hoy se lo han dado a Obama. El tío lleva cien días y pico de curro y ya ha tocado pelo. La pera. A mí esto no hace más que llenarme de esperanza porque se cumple el primer punto de la carta que le escribí cuando salió coronado. Como vaya cumpliendo mis deseos a esta velocidad, el año que viene el Athletic ¡campeón de la Champions!
Aquí dejo la carta para el que quiera saber lo que pasará en el futuro:
Querido Obama:
he sido bueno toda esta legislatura y prometo ser bueno la que te viene encima y la otra, si es que sales reelegido o no te matan cuando te bajes de tu coche blindado contra meteoritos. Te habría votado, pero los meses que pasé viviendo en tu país no fueron suficientes para que me diesen la ciudadanía. No te voté, pues, pero te apoyé y me alegré mucho cuando saliste elegido. En cualquier caso, como es tu coronación como rey mago del Mundo Libre, perdón, tu juramento como presidente de los Estados Unidos, no quiero dejar pasar la oportunidad para hacerte llegar mis peticiones, que sé que eres magnánimo y generoso y muchas otras cosas más.
Allá van:
· La paz en el mundo, el cambio del cambio climático y la justicia social, aunque como esto te lo han pedido todos los demás, no me lo apuntes a mi lista, ¿vale?
· Salud y amor para mi familia. Yo me conformo con salud y mujeres.
· Que RBA se decida de una vez a publicar mi novela.
· Que la gente vuelva a comprar periódicos y revistas y que los periódicos y revistas vuelvan a ser medios interesantes para leer y trabajar en ellos. Por cierto, no me vendría mal que me trajeras redactores jefe que contestaran mis emails y que aceptasen los temas (chulísimos, por otra parte) que les propongo. Todo esto sin que descuides Internet, que sé que te ha hecho mucho bien y que es muy entretenido a la par que informativo.
· Una casa chula y barata. Con la que tengo me vale, pero dile a mi casera que me baje el alquiler a la mitad, anda.
· Un Ayuntamiento de Madrid que se preocupe por fomentar, o al menos por no frenar, la cultura de verdad, la de la gente normal, no sólo la de la ópera y las exposiciones de postín.
· Unos bares y garitos que den buenos conciertos a precio razonable sin adulterar la bebida, ofreciendo sonido estupendo y tratando a sus clientes con respeto y delicadeza. Y llenos de tías estupendas, claro.
· Que Neil Young toque todos los años en Madrid hasta que se muera. Y que se muera tarde.
· La legalización de todas las drogas. No porque yo sea usuario, ojo… Pero por si acaso me da por ahí.
· Una Liga para el Athletic de Bilbao. Y, si ves que tal, una Champions League ganada en la final al Madrí.
· Un Mundial de fútbol para España. Hombre, a los gringos os la sopla el soccer y a nosotros nos hace ilusión. Si eso, te lo cambio por las Olimpiadas para Chicago, que en Madrid no estamos para más obras.
· Un entrenador para Estudiantes (no un señor de traje que vaya a los partidos, que eso ya lo tenemos).
· Toros bravos para todas las ferias y corridas. Matadores que se crucen, paren, templen y manden. Un poquito de suerte y técnica con la espada para El Cid (para que veas que soy generoso y no pido sólo para mí). Ah, y un abono de delantera de grada (no me importa que sea de sol) para San isidro.
· Una rodilla derecha en condiciones, a ver si puedo volver a jugar al fútbol, aunque sea de lateral.
· Un mar limpio y lleno de peces y permiso para mis amigos buceadores y casados para que lo disfruten conmigo.
· Trabajo para el que quiera trabajar y huevos para los que quieran dejar el trabajo y largarse por ahí.
· Que todos los que te han votado y apoyado se den cuenta de que son ellos los que han hecho posible el cambio, que no depositen todas sus esperanzas en ti y que se mantengan activos para seguir generando cambios para que esto mejore. Si me traes esto, casi que me conformo. No sé, igual puedes sumar el abono o algo así no muy caro.
Bueno, ya te dejo que estarás muy ocupado con tu discurso y aguantando a Bono y a los demás. Espero que seas muy feliz en la Casa Blanca y que Bush no te haya hecho ninguna pirula dejando sin pagar el gas o cambiando los retratos de Lincoln por posters de Rambo. Dale saludos a Michelle de mi parte y felicitalá, que sé que ha sido su cumple.
Los atuneros que faenan cerca de Somalia van pagar, cada uno, más de 55.00 euros al mes a una empresa de mercenarios para protegerse de los piratas. Estos piratas, por su parte, se llevaron 1,2 millones de euros por el secuestro de un atunero, el Playa de Bakio, así que es posible que quieran embolsarse una cifra similar por el Alakrana que tienen ahora en su poder. Buena parte de esa pasta pirata será invertida en armas para seguir generando parné con los secuestros de atuneros. La cuestión es, ¿cuánto tienen que gastarse los pobres atunes para que los dejen en paz de una puta vez?
Adbusters sigue a lo suyo: denunciar la sociedad de consumo y revolucionar actitudes individuales para lograr un cambio colectivo. Este anuncio de arriba es un subvert, que dicen ellos, algo así como un anuncio subversivo. Los muchachos y muchachas de Adbusters están dispuestos a mostrarlo, pagando, en las cadenas de Norteamerica pero parece que las cadenas no están en la misma disposición. MTV ha pasado hasta de contestar y la Fox lo ha rechazado. Ellos quieren colar su Commercial Breakers en las grandes networks gringas y van a pelearlo legalmente como ya hicieron con las canadienses. Para eso, piden donaciones y activismo 2.0. Para el que quiera pensárselo, y con el debido respeto a mi padre que tan bien y tanto me ha dado de comer gracias a la publi, dejo una traducción del porqué de la cosa:
El típico anuncio de TV presenta al consumidor en plena crisis, ya sea de identidad, por hambre, por un suelo sucio o una disfunción eréctil. La crisis es siempre una crisis de elección pero sólo hay una elección: el producto que se anuncia. Cada anuncio expresa la visión de la utopía de cada marca, un mundo perfecto construido alrededor de un mensaje singular: si compras el producto anunciado serás feliz… aunque sea un rato. Esta utopía consumista, metida en nuestra consciencia constantemente, es una distracción de nuestra crisis real, ya sea existencial, espiritual, económica, política o medioambiental. Y, así, más que interpretar los anuncios como una elección entre marcas, buscamos reinterpretarlos como una elección entre lo real y lo artificial. No es Pepsi contra Coca, es Cool Diet Cola contra desastre climático».
… lo que hace falta es más papel para la investigación. Más inversión en innovación para que la sociedad se construya pensando en el futuro sostenible (el único posible). Hace falta eso y una piedra para los políticos.
El otro día, después de una conversación sobre el toro de Tordesillas, los toros en general y la probable próxima prohibición de la cosa en Cataluña, me vino a la cabeza un pensamiento que se convirtió en reflexión con el paso del fin de semana. Todo un acontecimiento, sí. Y es que se puede encontrar una relación entre lo que la gente piensa sobre las corridas de toros y lo que mucha de esa gente (y la gente, en general) hace con su propia vida. Hay un montón de personas, puede que la mayoría, que sufren (o sufrirían, si fuesen) viendo lo que pasa en una plaza de toros. Les parece que es una forma cruel de matar a un animal y consideran que convertirlo en un espectáculo está muy mal y debería guardarse en el baúl de las costumbres olvidadas. Esas mismas personas, en su mayoría encantadoras y buenas, no sufren ni un poco mientras se comen un filete o apuran un muslo de pollo. A muchas de esas personas que piensan que dar muerte a un animal en una plaza es una barbaridad, les parece el colmo del progreso que la carne y el pescado florezcan en los mercados. Y cuando uno les dice que también es una barbaridad cómo viven los animales de los que vienen esas carnes y esos pescados, se encogen de hombros como admitiendo que tales horrores son efectos secundarios del progreso. Y siguen masticando.
No estoy hablando aquí de toros. A mí me gustan. Y respeto al que no. No quiero convencer a nadie. Pero se me ocurre que esa forma de ver las cosas de los animales es la misma forma que tiene el personal de ver, de vivir, su propia vida. Cada vez nos preocupamos más del dolor, de evitarlo, de alejarlo, de esquivarlo. Cada vez nos acercamos más a la muerte plácida, al colocón final. Hay unidades médicas dedicadas al asunto y un montón de laboratorios haciendo caja. La muerte, además, está escondida, se aleja de las conversaciones, de las noticias, de nosotros. Es obvio que, salvo en las películas y los videojuegos, no hacemos un espectáculo de la muerte sino todo lo contrario. Por centrar la metáfora: nuestra muerte es más la muerte de un pollo frito que la de un toro bravo. Muy bien. No tengo nada que decir al respecto. El problema está en cómo vivimos.
Encerrados en un coche que nos lleva a encerrarnos en un trabajo de ocho horas. Encerrados en una semana laboral por la que cobramos las migajas de la plusvalía que nos sirven para encerrarnos en el consumo inútil. Encerrados en una urna con pocas opciones de voto y ninguna siquiera medio decente. Encerrados en una hipoteca y encerrados en unas letras que no expresan nada que no sean deudas. Encerrados en una forma de vida que confunde cada vez más libertad con libre mercado y encerrados en una forma de pensar que nos impide encontrarnos a nosotros mismos y atrevernos a ser quienes de verdad queremos ser. No, nuestra muerte no es la del toro bravo y eso puede que sea bueno pero nuestra vida es cada vez más como la de las vacas esclavizadas en las granjas y eso es terrible. Tememos el dolor a la hora de morir y lo evitamos. Pero, ¿por qué tenemos miedo a vivir? ¿Por qué no hacemos lo que de verdad nos apetece y nos llena? ¿Por qué no aprovechamos el viaje? ¿Por qué, ya que nos da miedo morir, no somos valientes para vivir?
Apostillo: Los demenciales chicos acelerados de Eskorbuto cantaban en esta canción: «prefiero morir como un cobarde a vivir cobardemente». Procuro recordármelo siempre que debo. Es más, tengo claro que, si fuese de raza bovina y pudiese elegir, me gustaría ser un toro de lidia, vivir la vida que de verdad me corresponde y morir con lo que yo considero es dignidad. Tengo un amigo que seguro está de acuerdo conmigo. Da la casualidad, o no, de que Tom Kallene hoy me ha mencionado en su blog. El sábado tuvimos una de nuestras conversaciones. Hablamos de maneras de vivir. La suya, para mí, es todo un ejemplo. Después de miles de aventuras, ahora se va a meter en otra. Siempre con pasión, siempre con valentía. Siempre admirable.
La foto retrata la muerte de Bastonito a manos de César Rincón. Ese toro de Baltasar Ibán es otro ejemplo. La imagen, por cierto, la he encontrado en Campos y Ruedos.
No tenemos Olimpiadas. Pero tenemos muchas otras cosas. Tenemos cuatro millones de parados, menos presupuesto en innovación, más impuestos, ayuntamientos en quiebra, bancos que reciben dinero del Estado para repartírselo entre sus directivos, Plan E, unos índices de CO2 que asustan, un millón de pisos vacíos, las SICAV casi sin fiscalizar, el mileurismo como aspiración de bienestar, un Gobierno torpe, una oposición frustrante, ninguna alternativa, una vida política que es un chiste malo repetido muchas veces, una sociedad que sólo reacciona para meterse con las hijas del presidente… Seguro que hubiese disfrutado viendo el atletismo olímpico en mi ciudad, incluso pagando a un reventa, pero hoy no me apetecía que el país se metiese en un sueño de siete años cuando la realidad está demostrando que a 2016 sólo vamos a llegar de milagro. Y los milagros no existen. Que se lo digan a Gallardón.
Suelen ser curiosos son los cuadros estadísticos semanales que publica The Economist pero el de esta semana tiene guasa. Se trata de medir la confianza, admiración, respeto y orgullo de los ciudadanos por sus naciones. Son 33 países y una valoración sobre 100. Australia es la primera con cerca de 90. Vale. Canadá, no se sabe cuál de las dos, va inmediatamente después. Bueno. Singapur, tan chiquitín, es quinto. Mira. Pero es que España está bien arriba, la novena, casi como Francia y dos puestos por delante de Estados Unidos. Anda. No sabía yo que íbamos tan bien de confianza, admiración, respeto y orgullo por nuestro país. ¿O es que la encuesta era sólo sobre gastronomía?
Suena una canción llena de confianza, admiración, respeto y orgullo por España: Maldito país, de Eskorbuto.
Hoy sólo se habla de una foto. Pero las que salen retratadas en esa foto no son las hijas de Zapatero. Los que se han retratado en esa foto son todos los que han abierto el teclado para llamarlas gordas y feas, los que se están choteando de que vayan vestidas de góticas. A Zapatero hay que darle leña por muchos motivos. Incluso es muy discutible que haya llevado a las niñas a ver a Obama. Todo lo demás da mucho asquito. Una cosa es hacer un comentario en un bar y otra es escribirlo por ahí. Las descripciones faltonas de las chicas sólo describen a los que las firman. Y no hablo de la prensa (no tengo ni idea de cómo ha tratado el asunto, he llegado tarde a él porque he estado metido en una burbuja poco recomendable), me refiero a los que han llenado sus Facebooks y demás espacios 2.0 de saliva venenosa.
Yo, en el colegio, puteé a bastante gente por su diferencia. Cambié, me hice amigo suyo. Conservo su amistad. Yo, entonces, era un crío. Hoy he leído, de pasada, un montón de gracietas baratas de gente que hace años tiene derecho a votar. No soy defensor de la corrección política. No se trata de eso. Se trata de respeto, sobre todo a uno mismo (a ver si todos somos altos y guapos; por cierto, ¿qué es ser guapo? ¿Por qué hay que ir vestido como los demás?). Esas niñas van a pasar lo que les queda de adolescencia hechas una mierda gracias a todo lo colgado en la Red. Todo lo colgado en la Red por esa gente que luego presume de progresista, de liberal, de demócrata. Gente a la que se le llena la boca protestando contra el acoso escolar o declarándose a favor de los derechos de los homosexuales. Usar la libertad de expresión para esto es como usar un Ferrari para atropellar a un cachorro. Qué puto asco.
Suena, porque se lo merece alguien que no es como los demás, The Seed, de The Roots.
Ilustra esto Cronos devorando a sus hijos, de Goya.
Me da la sensación de que la mayoría de la gente que compra periódicos no lo hace para adquirir una visión del mundo, sino para reafirmar la que ya tiene. Es una de las pocas elecciones ideológicas en estos tiempos sin ideologías y, por eso, los lectores hacen bandera de su diario y atacan al de enfrente. Para los de ABC, El Mundo y La Razón, El País es el órgano oficial del PSOE (con permiso de Público), una herramienta progre para desgastar con infamias a la oposición y tal. Para los que son de El País, esos otros diarios son el colmo de lo tendencioso y, en concreto El Mundo, la cosa más amarilla desde el submarino de Los Beatles. También, muchos de los currantes defienden su medio como si lo dirigiesen y desprecian a los otros como si fuesen redactados por los muchachos y muchachas de Gran Hermano. Yo he trabajado o colaborado en todos ellos, soy lector habitual de El País y un poco menos de El Mundo y, más allá de mis costumbres lectoras y los amigos y enemigos que tengo aún en alguno, no tengo ningún lazo emocional con ninguno. Y pienso que son todos tendenciosos, cada uno a su modo y en su tendencia, eso sí. ¿Y amarillos? Pues, atención, frase hecha, depende del cristal con que se miren.
Cuando El País empezó a publicar el asunto de las velinas de Berlusconi, hubo un debate en mi entorno sobre si era apropiado sacar las fotos robadas de la vida privada del hombre éste. Unos defendían el derecho de Silvio a meterla donde y como pudiese y otros creían que, si eso involucraba tráfico de influencias, abuso de poder y demás, era noticia. En cualquier caso, un tipo de la calaña de Berlusconi no debería caer por irse de putas sino por las muchas putadas que ha hecho y hace.
Hoy, todos los periódicos ponen en portada la misma foto, más o menos. Y, más o menos, titulan con otra bobada berlusconita sobre las mujeres como el «mejor regalo de Dios». Sólo uno da la noticia (o lo que sea) a cuatro columnas y con un titular distinto: «Nunca he pagado por sexo. Amo conquistar». Ese uno es El País. Y yo, al verlo después de comer, me he llevado a la siesta varias preguntas sobre esta portada. ¿No había ninguna noticia más importante? ¿Si llega a confesar que toma Viagra le dan tres columnas y si dimite, portada y contra? ¿Es una batalla de la guerra entre El País y el primer ministro italiano o una escaramuza en su lucha contra la prostitución? ¿Es amarilla la portada o yo soy daltónico? ¿Me pillo las tazas de los Beatles?