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Archive for 15 junio 2015

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El otro día a un DJ lituano le bajaron de un montón de carteles por algo que dijo en su perfil de Facebook, parece que metiéndose contra los homosexuales. Hace un mes, al que canta en Def Con Dos lo enchironaron por decir un par de barbaridades en su cuenta de Twitter, creo que reacionadas con ETA. En estos días, a uno que acaba de prometer el cargo de concejal del Ayuntamiento de Madrid le han lapidado públicamente por un par de tuits con chistes brutos que escribió hace tiempo cuando sólo era un guionista y como parte de un debate sobre otra broma tuitera salida de madre, en este caso a cargo de lo que entonces era un prometedor director de cine. Por esa misma época, por cierto, hubo un movimiento masivo contra un escritor y un centro comercial que vendían un libro en el que se aseguraba que la homosexualidad tiene cura.

Hoy es lunes, dos días después del cambio de rumbo político más importante que ha tenido España en, como mínimo, 30 años y sólo hablamos de cosas de redes sociales. Llegados a este punto, ya no se trata de decidir si tal debe dimitir o cual debe seguir en la cárcel o pascual no volver a poner un disco en su vida. Llegados a este punto, se trata de saber si nos hemos vuelto completamente idiotas o sólo casi.

El poder de la jauría digital lo explica muy bien Javier Salas en este artículo. Pero no sé si es suficiente para explicar en lo que nos estamos quedando. ¿Somos lo que hacemos o somos lo que decimos? ¿Debemos valorar a la gente por sus actos o por sus palabras? ¿Tenemos en cuenta el contexto o descontextualizamos para todo y para siempre? ¿Nos tomamos las cosas con calma y las vemos con perspectiva o vivimos en el escándalo perpetuo?

Seguramente, muchos de los que están defendiendo hoy a Zapata, atacaron en su momento al escritor y al centro comercial que vendían ese libro que sostenía esa gilipollez. Probablemente, muchos hayan aplaudido también la caída en desgracia del DJ lituano. Qué carajo, el mismo Zapata ha troleado en Twitter lo que ha querido y más a gente que sólo pasaba por ahí para decir alguna chorrada, como todos hacemos. Por descontado, a Zapata y a Ahora Madrid les han estado buscando y les buscarán las cosquillas y los grandes y poderosos medios no se fijarán igual en salidas del tiesto similares de, por ejemplo, miembros del PP. Por supuesto, la defensa de la libertad de expresión de los chistes de Charlie Hebdo se da de bruces con esta otra persecución. ¿Y qué? La jauría no es de un bando u otro, sólo es…

¿De verdad queremos convertir en real el espectáculo de la nada que es la conversación constante y permanente que son las redes sociales? ¿De verdad preferimos perder el tiempo con eso que con las cosas de la vida real? ¿En serio nos vamos a perder en la retórica y no nos vamos a encontrar en los hechos?

Pues vale. La verdad es que a mí me habría gustado juzgar a Zapata por lo que hubiese podido hacer como Concejal de Cultura y no por las chorradas que diga en sus redes sociales. No voy a poder. Bueno, tampoco pasa nada. Entiendo que la dimisión es una decisión estratégica y que se habrá considerado como mal menor. Pero que sepamos que el daño no se lo comen sólo Zapata y Ahora Madrid, que el daño es para todos.

Puede que Vigalondo, ese director al que se la liaron parecida en 2011, lleve razón y tengamos que aprender a ser críticos sin ser sádicos en nuestros muros sociales pero yo creo que, en cualquier caso, se nos ha ido claramente de las manos. La ira colectiva nos está convirtiendo en una sociedad ruidosa, inaguantable, torrencial y pacata. O quizás fuésemos así y sólo ahora lo sepamos porque existen las redes sociales. Qué se yo, qué más da. Sólo espero que mañana dejemos de hablar de ceniceros y podamos seguir hablando de política. De la del bien común. De la de todos.

Suena Destruction Unit, Final Flight.

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