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Quién sabe (34)

¿Por qué una empresa que se dirige con uno de sus productos a un público adulto no se atreve a tratarlo como tal? Por concretar la pregunta, ¿por qué ayer El País Semanal saca un tema de portada sobre sexo entre mayores o viejos pero no se atreve ni una sola vez a escribir palabras como copular, fornicar, ayuntar, follar, joder o, aunque sea una cursilada, hacer el amor? ¿Es que no había otra solución que repetir cada vez esa fórmula, ya empalagosa desde la portada, de «los mayores también lo hacen» y encima subrayando la mojigatería con cursiva? Que es que así nos hacemos un lío. Por ejemplo, yo llevo un par de semanas dudando de si los Reyes Magos existen, las teles y los periódicos dicen que sí pero en la frutería me han sugerido que no. Y ahora, encima, no termino de saber si follan o no follan…

Suena No todo va a ser follar, de Javier Krahe.

Evolución (18)

Antes a las cosas se las llamaba por su nombre. Que Mateo Morral tiraba a los reyes un ramo de flores bomba, pues a eso se le llamaba atentado terrorista y a otra cosa. Ahora no. Ahora un tío se lía a tiros en Arizona durante un acto político, mata a un juez y a una niña, entre otros daños colaterales, al intentar asesinar a una congresista y se le califica de pistolero, se hacen comparaciones con el caso Columbine y se indaga en sus redes sociales en busca de cualquier rasgo de chaladura. Víctimas del caso son, pues, los muertos y los heridos y las palabras «atentado» y «terrorista», que siguen en paradero desconocido. También antes se asumían más claramente las responsabilidades. Ahora no creo que lo hagan los que difunden los mensajes que animaron al muchacho a apretar el gatillo. Sarah Palin, el Tea Party y toda esa ralea de neoklaneros. Ellos dibujaron la diana y Jared Lee Loughner ha disparado. Trabajo en equipo, aunque nadie pueda demostrarlo. Así funcionan los lobos solitarios (lone wolfes) que crearon los supremacistas blancos gringos en los 90. Eso era Tim McVeigh, que mató a 168 en Oklahoma City. Eso tiene pinta de ser Jared Lee. La cosa es muy sencilla: hay un alimento ideológico que se difunde desde en un concierto de calvos hasta en un noticiero de la Fox. Y luego hay una serie de muchachos dispuestos a hacer lo que hay que hacer. No hay organización, no hay red, no hay nada más que una conexión intangible, la de un odio que se contagia como un virus con las ganas de cambiar el mundo (a peor, en mi opinión) de ciertos individuos. Una fórmula tan perfecta que ha sido adquirida por el enemigo, los teroristas islámicos a los que, vaya, sí se les puede llamar así a la primera.

Antes, por cierto, los que atentaban tenían más fácil apuntar. Los anarquistas tiraban a dar a reyes y banqueros. Los del otro lado, a líderes sindicales. Ahora, el tal Jared Lee ha cometido un atentado terrorista, con perdón, de inspiración ultraderechista dirigido contra una mujer que no es que sea el diablo rojeras. Leo que la congresista era favorable al derecho a portar armas (toma lección de karma) aunque es verdad que estaba en contra de la ley racista de la gobernadora de Arizona, lo cual no es ser de izquierdas sino ser humano. Es miembro, en cualquier caso, de un gobierno que acaba de hacer otra de esas cosas a las que ya no se llama por su nombre. El departamento de Justicia de Estados Unidos ha pedido a Twitter información sobre usuarios de la cosa relacionados con Wikileaks. Julian Assange tiene razón cuando dice que «si el Gobierno iraní tratase de obtener esta información de los periodistas o activistas extranjeros, grupos de derechos humanos de todo el mundo se habrían manifestado». En otros tiempos eso tendría un nombre, a elegir entre fascismo, dictadura, atropello de derechos… Ahora no, ahora a esto se le llama democracia.

Suena Little Man With a Gun in his Hand, de Minutemen.

La imagen recrea el atentado de Mateo Morral y está sacada de aquí.

Ojo, que vienen profesionales. El Obispo de Córdoba ha dicho que «la UNESCO tiene programado hacer homosexual a la mitad de la población». Y él lo sabe de buena tinta porque se lo ha dicho el mismísimo ministro de la familia del Papa. Es una verdad como un templo, pues. De hecho, ese plan de amariconar al personal explica las últimas noticias sobre curas que cometen actos impuros. Sí, esos malditos sacerdotes no es que sean unos cerdos, es que son agentes dobles de la UNESCO. Y, de paso, también confirma otra cosa: la programación televisiva en España se puede considerar, efetivamente, como bien de interés cultural.

Suena Macho Men, de Village People, a la espera de que la UNESCO los reconozca como patrimonio inmaterial de la Humanidad.

La imagen está sacada de aquí y retrata a dos amigos antes de soltar la bomba sobre Hiroshima. ¿Que no tiene nada que ver con todo esto? No sé, yo antes preguntaría al Obispo de Córdoba.

Ésta sí es buena: ahora resulta que el tiburón que se zampó a los turistas en el Mar Rojo era un agente del Mossad. No es por dar pistas, pero hay que recordar que Spielberg es judío y lo de las pelis de Tiburón pudo ser un aviso. Por cierto, que los egipcios se podían haber ahorrado la caza de los bichos, que no tienen la culpa de nada más que de tener hambre. Por lo demás, la próxima vez que me cague un pájaro, pensaré que es un decreto ley de Pepín Blanco.

Suenan los Tientos del agua, de Lola Flores y El Pescaílla.

La imagen es de un tiburón oceánico de puntas blancas en las Islas Brothers, en el Mar Rojo. El mismo mar y el mismo tipo de tiburón de la merienda del otro día. La foto es de Álvaro y yo estaba al lado. Como se puede ver, aún conservo los brazos para escribirlo. Álvaro también sigue entero.

Causa rica, causa pobre

Ya se habló por aquí de lo desapercibido que pasó el desastre del verano en Pakistán. Ahora se puede ver la comparación más obvia, la que ya se hizo en su día con el de Haití, en este bonito cuadro hecho a medias entre Good y The Guardian. No soy yo el tío más partidario de monetarizar todos los asuntos de la vida, pero llegados a este punto, igual es que es el único idioma que entendemos.

Suena Nusrat Fateh Ali Khan, Must Nazron Se Allah Bachaye.

Si soy así

Hoy he reventado una rueda que acababa de cambiar. Ayer se confirmó el desastre construido después de dos años de trabajo duro. Durante los últimos siete días, familiares y amigos me han dicho cosas bonitas como: «Tú eres el bohemio de la familia» (familiar); «a ti lo que te pasa es que haces las cosas sin pararte a pensar en las consecuencias» (familiar y amiga, que me cae muy bien); «tú que eres un buscavidas» (amiga). Estamos de acuerdo.

No puedo prometer escribir cosas que se entiendan. Pero sí seguir siendo quien soy.

Suena Si soy así en versión de Malevaje.

Voy a salir del armario. La relación más larga que he tenido en mi vida no ha sido con una mujer. Desde hace más de veinte años, cada mes convivo con alguien. Con algo. Voy a salir del quiosco. Desde hace más de veinte años, cada primeros de mes me acerco a tal sitio para comprar una revista. Ruta 66. El Ruta, para los amigos. La revista que cumple 25 años este mes que acaba ya y lo celebera con un especial al que queda poco a la venta.

Spacemen 3, Losing Touch With My Mind.

Tengo un hermano mayor. De pequeño, escuchaba sus discos. Él me enseñaba lo que molaba oír. Pero llegó un momento en que, para esto de la música, el hermano mayor se me quedó pequeño (ya me entiendes, broder). Y entonces me encontré con el Ruta. Yo salía de un talibanismo punk y hardcore que, ya se ve por aquí, aún no se me ha quitado del todo. Y los del Ruta eran ayatolas del rockandroll. Tal para cual. Desde entonces, Unidos, como la canción de Parálisis. Salvo las temporadas que he vivido fuera y, algún periodo algo demasiado borroso, lo he comprado todos los meses y lo sigo haciendo. Y guardo los números, aunque no sé muy bien dónde, por eso de las mudanzas y mutaciones.

Posion Idea, Taken By Surprise.

A ver, seguramente la revista tiene más defectos que virtudes. Recuerdo como hace cinco años o así, cuando me la veía Diego en la redacción de Maxim, se descojonaba por su diseño. También está su cerrilismo. Su alergia a los grupos que alcanzan el éxito, aunque antes fuesen amados. Sus faltas de ortografía recurrentes -don Jaime, don Ignacio, compañía: absorber se escribe con b, con dos-. Y algunos más. ¿Y? Se supone que las relaciones duraderas se establecen a partir de la aceptación de cada uno como es, con sus cosas malas y sus cosas buenas. O eso me han contado.

Flying Burrito Brothers, Christine’s Tune.

Como dice Pablo Carrero en el especial de este mes, yo con el Ruta practico algo parecido al coleccionismo. No importó que hace tiempo cambiase un poco, páginas a color incluidas, ni que, cada vez más, se perciba que los escribidores saben menos de lo que escriben que los que escribían antes. Yo soy de los del Ruta, por parafrasear eso que le dejo dicho Luis Mario Quintana a Kike Túrmix en la revista: «O eres de los de Louie Louie o eres de los otros».

The Allman Brothers Band, Dreams.

De hecho, una alegría que me dio la vida, o que me di yo mismo, fue unir dos manías como el Ruta y Neil Young. Cuando hace un par de años me fui a París a ver al tío Neil, me ofrecí al Ruta para hacer la crítica de la cosa. No los conocía de nada, más allá de un par de cartas al director que escribí (y me publicaron). El caso es que la publiqué. Y fue, ya digo, una alegría que no se ha repetido ni tiene pinta.

The Devil Dogs, Action.

En realidad, todas estas letras no cuentan ni la mitad de lo que cuenta la música. Aquí sólo hay unas pocas canciones y grupos: coincidencias, descubrimientos, obsesiones… Son éstas, escogidas de forma caprichosa y a toda leche, y miles de ellas más. Por ellas, larga vida al Ruta 66.

The Nomads, The Way You Touch My Hand.

 

No entro al trapo. Sólo me descojono. Y confieso que soy usuario para que quien quiera se descojone de mí. Y me sigo descojonando. Es del programa de la BBC That Mitchell and Webb Look.

Visto en el Twitter de Curro Rubira que lo vio en el de Nacho Gorostidi. Dedicado a Berni.

Latrama aumenta la realidad

Conozco a un tío que es capaz de hacer el trabajo que deberían estar haciendo un par o tres de industrias. Juntas. Programador web y de aplicaciones, desarrolador, diseñador, editor de vídeo, guitarrista, tablista, productor, DJ… Duque es una persona y no un barrio de Silicon Valley. Duque es un crack que este viernes presenta en el Café La Palma de Madrí el primer disco con realidad aumentada del mundo. Repito: mientras la industria del disco sigue tratando de vender CD al mismo precio con un miserable videoclip como extra y la tecnológica se decide a dar utilidad a la realidad aumentada, Eduardo Duque, de nombre musical Latrama, ha hecho esto:

El disco se llama Love and Projects y, además de la realidad aumentada, tiene un porrón de canciones propias y remezclas de otros, todas buenas. Latrama, por cierto, es parte de Chandra Sound System, otra panda de personajes ejemplares.

Dicho lo cual, y por si no hubiese quedado claro, afirmo que Duque es amigo. Pero que conste que no he escrito todo esto por hacerle un favor a él, sino por hacérselo a los que estén leyendendo esto. Merece la pena seguirle la pista.

ase_elefante

No sé si debajo de los adoquines está la playa pero estoy convencido de que más allá de todas las noticias que llenan los periódicos todos los días está la realidad. Leyendo El País de ayer lo he confirmado. Entre mourinhadas, recortes y rescates y política ficción se escondía la noticia del día. Una noticia muy rara no porque no ocurran cosas así, sino porque no suelen ser noticias a toda página. Si yo fuera director de periódico, la pondría en portada. Será por eso que no lo soy, porque mala leche tengo suficiente…

Es la historia de una mujer que coleccionaba ejemplares en distintos idiomas de El Principito, que supo de una olvidada traducción al dari que se había quedado sin imprimir, que convenció a amigos para financiar una tirada, que soñó con repartirla entre los niños de Badghis, Afganistán, que pensó que lo suyo sería que lo hiciese el Ejército español, que se lo contó a la Ministra con la suerte de que ésta le hizo caso y que, finalmente, consiguió que ese ejército cambiara por un tiempo las balas por cuentos.

La historia sigue. La mujer también se propuso contruir una escuela en la zona y en ello está, tras convencer al gobierno afgano y montar una Fundación. Merece la pena leerla entera, vuelvo a poner el link, aquí. La mujer, por cierto, se llama Fuencisla Gozalo.

La realidad es esto. La condición humana no es sólo la guerra, la violencia, el odio, el conflicto y toda esa mierda. También estamos hechos de sueños. Y, lo mejor, también a veces queremos y podemos hacer realidad esos sueños… Vaya, me estoy poniendo cursi. Será que mi condición humana también comprende eso.

El caso es que estamos viviendo cubiertos por una nube de desilusión. Da bastante pena pasearse por los medios y por las caras y conversaciones del personal. Todo es pesimismo. Todo es crisis. Todo es un coñazo. Nada debería ser así. Porque todo puede ser distinto si lo hacemos y lo vivimos de otra forma. Porque un día Antoine de Saint-Exupéry se imaginó al Principito y hoy, Fuencisla mediante, hay unos niños en mitad de una guerra en Persia que ven elefantes tragados por una boa donde los demás sólo ven sombreros. Igual es hora de que releamos El Principito y empecemos a ver las cosas como son. Más allá de las noticias está la realidad. La realidad es una boa que se ha comido un elefante. ¿Y por qué no…?

Suena Neil Young, Only Love Can Break Your Heart.

Para Pepe.