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Me cuenta una amiga que tiene un amigo con una editorial que si quiero publicar con él mi novela tengo que pagar la tirada, que «ellos ahora no publican gratis», que «hasta tienen lista de tarifas». La verdad es que no me he informado más del asunto por aquello de no morirme de la risa y no sé si, además de pagar la edición, se queda con el 90% de los ingresos, si he de pagar un adelanto o alguna letra pequeña más. Pero, en cualquier caso, la cosa es tope graciosa. O sea, que los que escriben son como los que torean, que tienen que poner para salir al ruedo.

Vamos a ver, amigo de mi amiga, ¿no te das cuenta de que la parte menos fácil de publicar un libro es escribirlo y que lo que haces tú es un tema de gestión? Darse de alta como autónomo o como SL o como sea menester, sacar el ISBN, hablar con una imprenta, pactar con una distribuidora, hacer promoción… Qué arte.

Suena The Pretender, Foo Fighters.

La foto la he encontrado aquí.

Lo que son

Me encantan este tipo de experiencias. Dar cámaras a la gente para que retrate su realidad. Es ver las cosas con sus ojos, con su encuadre, con su alma. En este caso, es parte de un taller en la prisión femenina de Trigsor, Rumanía. Les dieron 14 cámaras y cinco días para disparar. Salieron más de mil fotos y fueron seleccionadas casi 400. No he visto todas, pero sí muchas. Y son una maravilla. Digamos que nunca hubiera pensado que sería capaz de entrar en una cárcel de mujeres rumana. Digamos que ya he estado dentro. Y me ha encantado el viaje. Las fotos son buenas por lo que cuentan pero, también, por cómo lo cuentan. Que me perdonen mis amigos foteros, pero no hace falta ser un profesional para tener una visión artística y diferente. Sobre todo cuando tienes una buena historia delante. Sobre todo cuando esa historia es la tuya. Pasa lo mismo con la escritura y con casi todo (vale, quizás la cirugía y la arquitectura sean tareas que no puede hacer cualquiera sin formación, aunque algunos con formación hacen cagadas de las gordas; y pregunten a los dos cirujanos que hurgaron en mi rodilla, que callarán y otorgarán). Una vez cerrado el paréntesis, otra reflexión de andar por casa. Me parece también muy interesante la sensación de buen rollo que respiran las fotos. Los personajes no tienen aspecto de seres con vidas fáciles y, sin embargo, a uno le asoma una sonrisa muy vital al ver las fotos, una sonrisa que surge de la sensación de estar compartiendo buenos momentos. No lo son. Pero una cosa es cómo son las cosas y otra es cómo se viven.  En fin, que me perdonen también los herederos de Drácula si hay algún error en la información, pero no he encontrado referencias en español así que he tenido que usar un traductor web. El que quiera saber más, rumano incluido, aquí tiene el link.

Visto en el Twitter de la one and only Alia.

Suena Edie Brickell and the New Bohemians, What I Am.

– (…) ¿Quieres saber la verdad? Las teorías conspirativas son una patraña.

– Claro -dijo Tom asintiendo-. Vale, ¿cuál de ellas?

– No una. Todas. Las inventan las autoridades para esconder lo que ocurre de verdad.

Tom río.

– Ésa es buena.

– No bromeo. La única teoría auténtica es ésta, porque la inventé yo. Cuanto más rara parezca, más probable es que una teoría sea cierta. Sólo suena extraño en el contexto de las mentiras que nos han entrenado para aceptar.

– Me he perdido -dijo Tom.

– Las autoridades controlan toda la información; así pues, también tienen que haber sido ellos los que inventaron las teorías. Planearon todas esas ‘teorías conspirativas’ porque la verdad sería aún peor si la supiéramos. Por ejemplo: conoces la hipótesis de que nunca aterrizamos en la Luna, ¿verdad?

– Vi un programa en televisión. Además, hay una película…

– Cierto. Pero el hecho es que esa idea es en sí misma una teoría conspirativa falsa, inventada para desviar la atención de la auténtica verdad. No hay Luna.

– ¿Perdón?

– No hay Luna. Y tampoco planetas. Todo el mundo se desgañita sobre si fuimos allí o no y así esquivan la auténtica verdad. Que allí… no hay ningún allí. Galileo se drogaba. Así es, amigo. Esta bola de piedra es todo lo que tenemos. El gobierno sabe cosas de los alienígenas y las oculta, ¿verdad? El hecho es que no hay alienígenas porque, véase más arriba, no hay resto del universo. La idea se la inventaron cuando fue evidente que necesitábamos un nuevo horizonte o el martes siguiente nos habríamos matado los unos a los otros».

Sacado de Los muertos solitarios, novela de Michael Marshall que no tiene nada que ver con las teorías de la conspiración aunque un poco sí, por eso que tiene de fantástico. Por cierto, habría que hacer un homenaje a Rodrigo Fresán, que dirige con tanto tino la colección Roja & Negra, de Mondadori, y a mi madre, que me ha regalado esta pieza. Por cierto bis, ¿alguien sabe sus coordenadas? Las de Fresán, no las de mi madre. Por probar con mi opción b.

Suena Space Is The Place, de Sun Ra.

Evolución (8)

Antes, se salía por las noches a empapuzarse de alcohol y lo que fuese, entre otros motivos, por evitar ver lo que ponían en la tele y, en cualquier caso, a hacer cosas malas a escondidas de los padres, la familia, los vecinos y el resto de la población en general. Ahora, el personal se empapuza de todo igual pero parece como que lo hiciera esperando a que una cámara de Callejeros o de algún programa de La Sexta inmortalice el momento para siempre y solaz de padres, familia, vecinos y población en general. Y aquí estamos, solazándonos.

Suena Tijuana in Blue, Clarete y speed.


Los atentados de las Torres Gemelas y el Pentágono, el 11-S ése, no fueron responsabilidad de Bin Laden. Como todo el mundo sabe, los autores intelectuales fueron la CIA, Rumsfeld, Bush, los illumnati, la Trilateral y, en general, todos los reptilianos que en el mundo son. ¿Y por qué? Pues porque no se acordaban de dónde habían atracado su galeón. Como diría Sergio Leone, la muerte tenía un pecio.

Por cierto, que hay un montón de buenos relatos que inventarse debajo de está historia que se escondía debajo de las torres que cayeron abajo por los aviones, pero yo es que soy más de escribir chorradas.

Suena el legendario Barco de Colegas, de los mitiquísimos Gigatrón.

… o la nueva soundtrack de mi life.

The Strange Boys, Be Brave.

Muy majo el concierto de ayer en la Wurlitzer, con ese cantante luciendo la potencia de su buena mala voz y esa tronca tocando la vuvuzela camuflada en forma de saxo.

Tenemos estrella

¿Te imaginas que ganas mil millones a la lotería? Nunca he sido capaz de hacerlo, como que esa cifra me pilla lejos. ¿Te imaginas que España gana un Mundial? Pues tampoco, nunca lo he podido visualizar. De Argentina 78 tengo un recuerdo casi fugaz pero en el 82 ya estuve allí, en el campo, incluso. Desde entonces, han pasado todos los mundiales como todos los gordos de la lotería, tocándoles a otros y alejando cada vez más la copa de mi imaginación. Pues ya no. Ya no me lo tengo que imaginar, ahora tengo que hacer el esfuerzo de asumir que es verdad. Que ha ocurrido.

Creo que después de este Mundial, de cómo se ha vivido, no debe hacer falta explicar qué coño es esto. Pero, por si acaso, allá voy con mi versión. Es algo así como lo que le explicaba un curtido Delta Force a un pipiolo ranger en aquélla de Ridley Scott, Black Hawk Down, volviendo a la base tras haber salvado el culo de una ensalada de tiros. «Esto no lo hacemos por la patria ni por la bandera, lo hacemos por el que tenemos al lado». Sin ánimo de comparar el Campeonato del Mundo de Sudáfrica con una invasión de paz en Somalia, el sentimiento es el mismo. El planeta entero se para durante un mes para ver qué pasa finalmente con el balón y lo que ha pasado es que un tal Iniesta lo ha metido en la portería holandesa y, por eso, un país entero está compartiendo una felicidad sana y sincera. De eso se trata. De compartir la alegría.

Hace cuatro años, decidí que mi casa sería sede oficiosa de la FIFA y convoqué a los amigos a ver el Mundial. Caímos, como siempre hasta hace poco, pero insití en la Eurocopa. Y ganamos. Y hemos vuelto a ganar. Han ganado Iniesta, Xavi, Villa, Casillas, Llorente, Javi Martínez (dos del Athletic campeones del Mundo, qué grande)… Hemos ganado Nacho, Magdalena y Lorenzo, Mark, Cristina, Matías y Patu, Berni, Ali, Naiara y Uri, Marga, Joaquín, Javi, Guille, Fredy, Ángel, Juan, Esteban, Carlota y todos los que han pasado por la sede este Mundial. Hemos ganado todos los chalados que luego nos echamos a la calle.

Hace dos años me agarré una cogorza de campeonato (de Europa) y, con una resaca comparable, deseé lo mismo para hoy. Se cumplió. Ahora tenemos una estrella en la camiseta y, modestia aparte, nos queda de puta madre.

Suena The XX, Stars. La canción no es la alegría de la huerta. Yo sí.

– Entonces, lo que me estás diciendo es que una de estas dos monedas acierta y la otra es embustera. A pesar de que sabemos que la respuesta está en el futuro. ¿Cómo es que es así? Porque el futuro ya ha sucedido.

– Eso no es verdad.

– Las monedas te contradicen.

(…)

– Si lo pienas bien, lo que me has dicho es como no decir nada.

– Si todos los acontecimientos desde el comienzo hasta el final del mundo estuvieran ya establecidos de antemano, yo no me atrevería a decir que eso no es nada. Lo que hacemos nosotros es viajar a través de esos hechos. Piénsalo.

– Estoy pensando.

– Puede que el futuro sea un lugar donde nunca has estado, como Sidney, Australia. ¿Has estado allí?

– No.

– Exacto -dijo Pierre-. Yo tampoco. Pero no decidimos que no exista sólo porque no hayamos estado nunca. No decimos que sea una gran ciudad o un poblacho a orillas de una carretera y, hasta que no vayamos allí, no será ni una cosa ni la otra.

Es un cacho de La región inmóvil, de Tom Drury (451). El libro es muy bueno. O no. No sé, que hoy no estoy como para presumir de sapiencia. Lo que si sé es que a mí me ha gustado. Bastante. Como siempre, gracias Paloma por la cesión.

Suena That’ll Be The Day, de Buddy Holly.

La imagen es de aquí mismo.

Yo estuve allí

Algún día, cuando mis nietos pertenezcan a un grupo de ninjas vestidos de colores para salvar el mundo de un ataque de gominolas sin azúcar, yo les podré contar por qué. Porque yo estuve allí. En el concierto de Peelander Z, un trío de japoneses que no es de Japón sino de alguna ciudad que se parece mucho a Nueva York. Fue hace semana y pico en el Gruta 77 pero yo aún tengo los ojos como escarpias y, como se ve en la foto, los pelos como platos. Aquí van unos vídeos del mejor grupo del universo (paralelo) desde que los Boredoms se pusieron serios.

Mad Tiger.

So Many Mike.

El despiporre (uno de tantos).

La conga.

S.T.E.A.K.

Hubo de todo más: un limbo comunal, un al pasar la barca me dijo el barquero, los del grupo jugando a los bolos (a ser bolos) mientras el público tocaba sus instrumentos y así. Pero que lo cuente Fernando, que también estuvo allí.

Evolución (7)

Antes, siempre que iba a un festival acababa cerrando todos los escenarios y largándome el último. Ahora, también.

Suenan cosas que fui capaz de ver y oír en el Primavera Sound, el festival que mejor sabe capturar la forma de consumo musical del presente y convertirla en una oferta cojonuda para todos los gustos, aunque con menos rarezas que descubrir en esta ocasión. Además, este año no se les ha acabado la cerveza, y mira que bebimos. Me perdí muchas más y habrá otras de las que no me acuerdo o prefiero no acordarme (como los Pixies Shop Boys).

The XX, Crystalised.

Pavement, Shady Lane.

The New Pornographers, My Slow Descent.

Spoon, The Underdog.

Black Math Horseman, Deerslayer.

Built To Spill, I Would Hurt A Fly.

Sunny Day Real State, Seven.

The Bloody Beetroots Death Crew 77, New Noise (esa remezcla del New Noise de Refused y ese directo enmascarado).

Codeine Velvet Club, I Am The Resurrection (sí, la de Stone Roses que pinchó, si no me cuelo, Coco en la sesión de despedida).

A la salud de Daniela, Cristobal, Nano, Willy, Iñaki, Jose, Eduardo, Alicia, Freya, Juan, Javi, Juan, Sam, Mónica, Sonia, Coco, Silvia, Gamboa, Susana, Gonzalo y todos los demás. Y a Tania, claro, por hospedarme en silencio. La imagen es de Chus Sánchez, sacada de la web del festival.