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Posts Tagged ‘Juego’

mr_monopoly

La vida, tal y como la conocemos, se parece bastante al Monopoly. No sólo porque nos hayamos dedicado los últimos años a comprar y vender terrenos y a construir edificios y a meter a promotores (pocos) en la cárcel. Tampoco porque los billetes que nos han prestado sean de palo. Sino porque el dinero que se reparte en el juego es el que hay. Si uno gana es porque los demás pierden. Si uno acapara billetes es porque otro se queda sin ellos. Si todos se repartiesen el dinero más o menos equitativamente y se dedicasen a jugar no por el placer de ganar sino por la satisfacción de entretenerse, el juego podría durar para siempre. Como la vida misma, o sea.

Semejante cosa se me ocurrió el otro día leyendo una noticia que hablaba de los sueldos de los altos ejecutivos del Ibex. Los muchachos cobran una media de 915.000 euros. Sólo un poco por encima del salario mínimo interprofesional. El caso es que recordé los sectores en crisis. Pensé en los medios de comunicación, que reclaman ayudas al Gobierno para sobrevivir. Medité sobre las constructoras, que piden puesto que están a punto de derrumbarse. También en los bancos, que ya han recibido dinero para seguir conduciendo en la misma dirección que nos ha traído hasta aquí. No voy a entrar esta vez en lo extraño que es obligar a la sociedad a pagar dos veces: una por un servicio (periódico, piso, cuenta o hipoteca) y otra por la posibilidad de que ese servicio no se pueda seguir llevando a cabo (quiebra). Pero sí me apetece pararme a pensar sobre qué pasaría si los grandes empresarios y sus directivos repartieran un poco sus billetes del juego.

No se trata de que se rebajen hasta el salario mínimo interprofesional ni de que dejen de tener la misión de ganarse la vida (y ganar dinero) con su actividad. Nadie pretende devolver a la vida a Stalin. Se trata de alargar el juego. Resulta que la Prensa está en crisis, los medios están cerrando y echando gente pero los directivos siguen llenándose la bolsa como siempre (salvo excepciones). Lo mismo con la construcción o los bancos. Su forma de vida peligra, el juego se acerca a su fin, pero no se les ocurre alargarlo renunciando a algunos ingresos sino pidiendo que les ingrese el Estado (ergo nosotros). No es ya un asunto de justica. El problema es que el Estado también es parte del juego. Tiene el fajo de billetes que se le repartió al principio y, si se queda sin él, la partida se acaba de la peor manera posible.

El cuento se puede aplicar a todos los demás sectores. A la sociedad en general. Al sistema. No hablo del reparto de la riqueza por decreto, sino de su distrubución inteligente por acuerdo. Puesto que vivimos en comunidad y está visto que la avaricia de unos supone la pobreza de otros, convendría poner las herramientas para limitar esa avaricia y, así, paliar la pobreza.  Está claro que la acumulación de riqueza por parte de unos supone el fin de la partida para todos, incluso para los que tienen la pasta. Así que lo suyo sería que tuviesen claro que sólo reinvirtiendo esa riqueza en los demás podrán seguir jugando. Viviendo. Así sería un Monopoly sostenible, una vida sostenible.

Ojo: este texto y otros del estilo se pueden leer también en ¿Y por qué no…?

Suena Cicatriz, Esto saldrá bien.

La imagen retrata a Mr. Monopoly y está sacada de aquí.

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Este cuadro compuesto por tres tablas lo he pillado del NYT. Muestra el efecto del tsunami sobre Las Vegas, la ciudad del juego y la orgía consumista. La primera retrata la caída de visitantes. La segunda, el descenso en la ocupación hotelera. Y la tercera, la hostia en los ingresos por juego en el Strip, la calle que concentra a los casinos más peritas.

Las Vegas representa lo más extremo del Capitalismo: el gasto sin límite, el beneficio a costa del impulso, el mal gusto como forma de vida. Las Vegas es, pues, el modelo de civilización que desean para nosotros los que nos venden las cosas (y el humo). O, al menos, el modelo de civilización en horario no laboral y vacaciones. Dicen que en momentos de crisis aumenta el gasto (o la inversión, si toca) en juegos de azar. No parece que esté ocurriendo así en el estado de Nevada. Esto puede verse como una señal en plan si-cae-Las-Vegas-cae-el-sistema. O se le puede echar la culpa al juego por Internet y punto.

Por cierto, lo he sacado de un reportaje sobre Steve Wynn, el tipo que posee más de media ciudad del pecado, todo un personaje. Sí, el que rompió ese cuadro de Picasso que estaba vendiendo en la que iba a ser la más cara transacción de arte de la Historia. Steve Wynn no atiende a las señales y sigue invirtiendo en Las Vegas. Ojo, Steve Wynn (no confundir con este Steve Wynn) atribuyó a problemas de vista la cagada del Picasso.

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