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Posts Tagged ‘Verdad’

He descubierto que casi todas las entrevistas están preconcebidas. Saben lo que quieren escribir sobre ti y saben lo que piensan de ti antes de haber hablado contigo, de modo que sólo buscan palabras y ciertos detalles para apoyar lo que ya han decidido escribir”.

Lo dice Andy Warhol en Mi filosofía de A a B y de B a A. La filosofía del hombre del pelo blanco es de aquella manera, nada que ver con Heráclito, pero en estas frasecitas hay bastante tino. Leyendo entrevistas y reportajes en periódicos y demás, o viendo o escuchando, da la sensación de que se buscan respuestas que confirmen realidades imaginadas antes (por supuesto, eso no sucede en mis entrevistas y reportajes, qué va). De hecho, también la gente se acerca a las noticias, entrevistas y reportajes con una idea previa del mundo que sólo necesita confirmación; del mismo modo que se compra un periódico o se cambia de canal para leer y oír lo que a uno le hace sentirse en casa.

Así, buena parte de los que se han escandalizado por lo que dijo Pérez Reverte de Moratinos ya pensaba que Pérez Reverte era un gilipollas y cualquier cosa que hubiese dicho o escrito Pérez Reverte sobre cualquier tema le habría parecido una gilipollez. Similar con lo de Dragó. De hecho, Dragó, como Garci, siempre ha sido un comodín. En mis tiempos de guionista, cuando estábamos mal de ingenio y había que meterse con alguien rápido para salvar una línea, Garci y Dragó eran los primeros candidatos. Porque a casi todo el mundo caen mal, porque ese casi todo el mundo quiere reírse de otros al tiempo que refirma su visión de las cosas, o al menos de Garci y Dragó.

A mí Garci, Dragó y Pérez Reverte no me caen ni bien ni mal. Bueno, quizás a veces me caen bien y a veces me caen mal, según lo que digan o hagan. Aunque supongo que eso de mirar las noticias para encontrar lo que busco sí que me sucederá, como a todos. Y es un coñazo. Y es bastante absurdo. Nos escandalizamos con lo que sabemos que nos va a escandalizar no de lo que verdaderamente nos tendríamos que escandalizar. Vemos lo que queremos ver y no lo que realmente hay. Creemos que la verdad es lo que leemos en el periódico, vemos en la tele o nos encontramos por Internet. Pero no. La verdad es que eso no es verdad sino una imagen de la verdad que nos hemos creado. La verdad es todo eso que nos rodea pero que no comprendemos, ni siquiera vemos, porque estamos preocupados por lo que dicen en el periódico, ponen en la tele o aparece en Internet. La verdad, como señalaba Expediente X, está ahí fuera. Pero no salimos a buscarla no vaya a ser que nos lleve la contraria.

Suena Sunday Morning, The Velvet Underground.

La foto de las anteojeras egipciacas ha sido hallada aquí.

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Ayer fue investido Florentino Pérez faraón del Madrí. No es que importe ni medio carajo lo que suceda en semejante organización pero sí me preocupa bastante la actitud de los medios hacia el personaje, su vuelta, su proyecto, su trayectoria anterior. Ya, todos sabemos cómo se las gasta la prensa deportiva, su (ausencia absoluta de) credibilidad y todas sus carencias. Pero es que resulta que la prensa deportiva es propiedad de empresas periodísticas que cuentan con medios presuntamente serios y que presumen de credibilidad e independencia y que, además, esos otros medios “serios” también han usado azúcar y jabón para elaborar la información florentiniana.

La cosa ha sido un asco. Desde las informaciones filtradas por el ratoncito Pérez para derrocar al desastroso Calderón hasta los ataques furibundos a las risibles candidaturas contrarias pasando por lo peor, el alzheimer interesado. La ciencia debería estudiar esta modalidad de desmemoria que afecta a los periodistas deportivos y a sus jefes. A pesar de todo lo que bebo y fumo y de lo poco que duermo, incluso a pesar que no me importa ni un carajo lo que suceda en el Madrí (no sé si esto lo he dicho ya, es que tengo mala memoria), me acuerdo de que Florentino Pérez es el tío que echó a Del Bosque después de ganar nosecuántos titulacos, que contrató a ilustres del banquillo como Queiroz, que dio los mandos del futbolín a los jugadores y no al entrenador de turno, que por eso forzó la dimisión de Camacho, que él mismo, un ser superior, dimitió a mitad de temporada… Vamos, que es el causante de lo que pasa ahora en el equipo de sus amores. Y todo eso lo leí yo en los medios que hoy se han olvidado de ello. Ahora podría hablar de lo que no leí. De las cosas que se saben pero no se publican, de los chanchullos de la ciudad deportiva, de los que se benefició ACS durante su anterior reinado o de que, hablando de reyes, qué coño hacia Juan Carlos en el palco del Bernabéu en esos cuartos de Champions… Pero mejor me callo que viene el inspector.

Ha habido muy pocas, poquísimas voces disidentes. El que más ha dado la cara ha sido un buen amigo: David Gistau. David ha dicho y ha escrito lo que algunos pensamos al respecto y lo que todos los demás deberían pararse a pensar. Puede parecer una tontería, un asunto menor. No lo es. Decir las verdades del nuevo barquero blanco le puede costar a uno el puesto. Escribir lo que Florentino no quiere leer puede ser más peligroso que cuestionar a la propia empresa. No es coña. Y sí es para echarse a temblar. Sigo usando mi marchita memoria y recuerdo que este tío es capo de una empresa a la que también los medios deberían juzgar como se merece y no como le apetece a él, que es ya presidente de un club deportivo que no es de su propiedad ni de sus medios chupópteros sino de sus socios, incluso recuerdo que hace años estuvo en un proyecto político y pienso en lo que pasaría si se metiera otra vez en algo así. Y, repito, me pongo a temblar.

Por suerte, el tal Florentino es el nuevo presidente de un equipo que me la refanfinfla (¿no lo había escrito, verdad?). Por desgracia, la prensa que le baila el agua está últimamente preocupada por su preocupante situación, exigiendo nosequé priviliegios porque se dice garante de la libertad y la independencia y jurando que es imposible la información veraz con otro modelo que no sea el existente. Ya. Pues convendría que predicasen con el ejemplo, que demostrasen el movimiento andando. Vamos, digo yo… Compañeros.

Suena Living Colour, Cult Of Personality.

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Como canta Lidia Damunt, “la Verdad es un periódico de Murcia y nada más”. Gracias a una entrada del blog de Silvia, acabo de ver el programa de Samanta Villar dedicado a los porros. Uf. Tengo la sensación de que la periodista (los periodistas) que lo han hecho se la han cogido con papel de fumar y, por eso, han editado esa versión desequilibrada y exagerada del asunto. El cannabis es una sustancia la mar de aceptada en España, a pesar de lo que diga la ley. Por eso es absurdo dedicar 60 minutos de televisión en segundo prime time a retratar a exadictos y freaks en vez de salir a la calle y ponerse a grabar la vida normal del fumador normal. Tan absurdo, que dudo de que haya sido por presión de la cadena y, ni siquiera, de la productora. Más bien, tiene toda la pinta de ser cosa de las ganas de agradar de un director pusilánime o, como ya he dicho, de los propios curritos. Peor para ellos. Hacerlo así sólo resta credibilidad a sus hacedores: plumillas, directores, productora y cadena.

Por suerte, aún se pueden leer por ahí piezas de periodistas honestos y responsables que tratan de que la Verdad salga de la huerta murciana y llegue, por ejemplo, a la percepción pública sobre las manifestaciones contra el G20 en Londres. Todos hemos visto en los informativos las imágenes de los “anarquistas”, los “antisistema” o cualquier otro calificativo de redactor de pacotilla rompiendo cristales, colgando muñecos de banqueros y encendiendo fuegos urbanos. Ya lo anticiparon los medios ingleses: llegaban los hunos para hacer temblar los cimientos del sistema. Por lo que se vio, casi lo consiguen. ¿De verdad? Resulta que The Economist, semanario liberal donde los haya, mandó a un periodista al jaleo. El tío, trabajando para quien trabaja, podía haber hecho una crónica desde las mismas puertas del infierno retratando a un montón de bárbaros devorando oficinistas y descuartizando policías. Pero no. El hombre decidió contar lo que vio y lo que vio fue una manifestación pacífica rodeada por un ejército de policías que no dejaban salir a nadie del cordón y algunos pequeños brotes de violencia. Se puede leer pinchando aquí. Yo dejo aquí el párrafo final, en inglés, que no me apetece traducir:

Back in the office, we watch coverage of the day. From their headlines and descriptions, you would think full-scale riots had broken out. There were certainly altercations between the police and small groups of protesters but on the whole, it was fairly peaceful. There were tense moments. Some damage was done. A few people got hurt, but after all the dire warnings of catastrophic lawlessness and turmoil, everything seemed remarkably calm, at least from what we saw. Maybe we missed the mayhem. Or maybe there was none”.

Una pena que The Economist no firme la crónica en la Red para dar crédito a su autor. Una pena que haya que rebuscar entre toda la información sobre el tema para encontrar algo así. Una pena que su aproximación a su oficio (y al mío, coño) sea excepcional. Por cierto, hablando del G20 y de verdades, he aquí el comunicado de ATTAC sobre la cumbre, por si alguien quiere saber.

Suena Gil Scot Heron, The Revolution Will Not be Televised.

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¿Se puede vivir sin una certeza absoluta aunque luego se descubra como mentira? O, ¿por qué de un tiempo a esta parte ya no hay ninguna verdad común y hay que escoger un bando? O eres del creacionismo o eres darwinista. O compras la incómoda realidad del cambio climático o dices que es una nube pasajera. O el bueno es el FIFA o el que mola de verdad es el Pro Evolution.

Escribe al respecto Arcadi Espada en su página de El Mundo del sábado.
Para el que no sepa inglés, la foto reza: “¿Cómo determinamos la “verdad” y el “hecho” cuando podemos manufacturar cualquiera?”.

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