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Posts Tagged ‘Sergi Arola’

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Pobres cocineros de postín. Nadie se ocupa de ellos, no salen en las noticias, tienen los restaurantes vacíos, deben bajar el precio de sus menús, no les editan libros, ni ponen su cara y su marca para gazpacho en brick. No, en serio. Es una jodienda. Los tíos sólo pueden comprarse un par de relojes de medio kilo al año y ni siquiera tienen para un Aston Martin. Su profesión está devaluada, dejada de la mano de Dios. Jo. Tú. Qué pena.

Dan ganas de darles algo a Adriá, Arzak y, sobre todo, a Arola, que es el que ha hablado con El País. Dan ganas de darle un abrazo por hacérnoslo pasar tan bien con su entrevista. O el tío es un cachondo mental o se tomó una copita de champán de más. Dice Sergi: “Los chefs no tenemos ministerio”. Y dice más: “Podríamos estar viviendo un momento de desamortización gastronómica”. Y añade: “Es duro decirle a tu hija que no puedes ir a verla bailar en la fiesta de fin de curso del colegio porque tengo que visitar los restaurantes que abro, como éste en Portugal”. Y no se calla: “Somos un sector en el que todo el mundo se apoya, pero al que nadie ayuda”.

Y digo yo: que es verdad que la gastronomía española representa por ahí fuera al país pero que es mentira que no reciba ayudas. Que el ICEX y otras instituciones se encargan de promover y ayudar a cocineros, denominaciones de origen y marcas españolas por el mundo. Y que, además, no parece muy lógico que haya que contibuir, con dinero de todos, a los negocios que cada uno se monta en el extranjero. Claro que molaría que cada profesión tuviese su Ministerio, más que nada por conocer al ministro de chistes de Lepe. Pero nada. Se ve que en esta vida no se puede tener todo. Y es que no es tendencia.

Puede que en algún lugar del discurso de Arola haya una razón. Yo no la he encontrado pero, en cualquier caso, ni ha sabido expresarla ni lo ha hecho en el mejor momento. Ni siquiera en el mejor lugar: el tío habla ante el campo de golf del lujoso Hotel Penha Longa, en Sintra, Portugal, donde inaugura plaza. Mal sitio para quejarse y peor tiempo con el panorama que tenemos, que parece que el tío no ha leído los periódicos los últimos meses y no sabe lo de los millones de parados y tal. O es que igual el Gobierno, después de dar pasta a bancos y fabricantes de coches, tiene que ocuparse de los restaurantes. Que todo puede ser.

A mí me gusta comer y beber bien. Y mucho. Una vez estuve en la mesa de la cocina de La Broche (gracias, padres) y hablé con Arola. Me dijo que él, con el restaurante, no hacía dinero, que si quisiese hacerse rico montaría un asador. Me pareció lógico. Casi había más gente currando en la cocina que comiendo en sala. Por eso Arola, en vez de dedicarse a asar corderos, ha montado nosecuántas paninotecas y sopotocientos restaurantes que llevan su nombre. Los cocineros se han convertido en algo más que empresarios, se han hecho marcas. Y están en su derecho. Pero, y esto no es una opinión sólo mía porque hay cada vez más gente que la comparte, están saturando al personal con su presencia y con manifestaciones como éstas. Y lo peor es que a Arola no le caerán muchas bofetadas por lo que ha dicho, que sólo hay hostias para el que se sale del rebaño corporativo, como Santi Santamaría.

Acabo, que me está entrando hambre y voy a ver si encuentro una tasca abierta. El pobre Arola se queja de que no puede ver bailar a su hija pero no le importó sacarla en un anuncio de hornos. Es muy libre de hacerlo, claro. Como de salir haciendo el gamba en un horrible reality llamado Esta cocina es un infierno. También es libre de lamentarse en la entrevista de que no puede comprarse un Aston Martin: “Yo siempre digo que hay restaurantes asequibles y otros que no lo son. Por ejemplo, a mí me encantaría conducir un Aston Martin, pero no puedo comprarme uno porque no es asequible”. Pero, él que sabe de cocina, debería entender que las palabras hay que medirlas como los ingredientes de las recetas. Que si uno se pasa acaba haciendo un discurso intragable que puede sentar malamente a la gente que tiene problemas serios. Claro que siempre podemos acudir al ministerio de ciudadanos hartos de entrevistas chorras para que nos ayude.

Suena Con las manos en la masa, de Vainica Doble (con Sabina) y me acuerdo del gran Manu Eléxpuru.

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