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Posts Tagged ‘Salud’

Queremos cambiar el mundo pero,
¿estamos dispuestos y somos capaces de cambiar nosotros?

A propósito de Somalia, Londres, el #15M, el neoliberalismo, la corrupción, la codicia, la tolerancia, la Naturaleza, los accidentes, la salud, la alimentación, las drogas, la familia, la pareja, los errores… Exigimos responsabilidades, y está muy bien, pero ¿somos conscientes de lo que somos responsables y capaces de aprender de ello? No me contesten ahora, háganlo… después de la visita del Papa.

Suena A Message To You (Rudy), The Specials.

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Conocido de la guerra: expresión desdeñosa puesta en uso por los comunistas durante la guerra civil española. Cuando éstos creían hallarse ante un anarquista, al saludo ‘¡salud, compañero!’, contestaban displicentemente: ‘Conocido de la guerra nada más’. Éste parece haber sido el origen, pero la frase se divulgó después como chascarrillo entre los combatientes del frente, alcanzando inclusive a la retaguardia”.

Leído, en mi propio cuarto de baño, en un librito llamado Diccionario del anarquismo, de José Peirats. Impreso por Comesa, distribuido, creo, por Llibreteria.org y encontrado en la estupenda librería The Watergate Bookshop, de Barcelona. Salud, compañeros… Huy, por cierto:

Compañeros: trato personal que usa la familia anarquista y anarcosindicalista con anterioridad a la guerra civil. Antes de ella, los anarquistas españoles se trataban indistintamente de ‘compañeros’ o ‘camaradas’. Pero cuando los comunistas monopolizaron este último de manera sistemática, los anarquistas optaron, para no confundirse con ellos, por llamarse ‘compañeros’, no menos sistemáticamente. Esta distinción se acentuó durante la guerra civil, al chocar ambas corrientes aparatosamente. A partir de entonces, resulta sospechoso oírse llamar ‘camarada’. Lo mismo ocurrre, se supone, en el campo contrario al oírse llamar ‘compañero’. Por lo que se refiere a los demás países, el trato de camarada o compañero, indistintamente, ha prosperado”.

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17.500 euros, en concreto. Es el tope que se ha puesto el Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica de Gran Bretaña para prolongar seis meses la vida de uno de sus ciudadanos. (Un paréntesis: el insituto en cuestión tiene un nombre inglés, National Institute for Health and Clinical Excellence, y un acrónimo, NICE, que traducido al español viene a significar “amable”, “bueno”, “simpático”. Fin del paréntesis). Viene esto a cuento por una noticia que leo en el New York Times. Dice la cosa que un hombre con cáncer de riñón, Bruce Hardy, recibió de su médico una recomendación y una receta para tomarse unas pastillas de Pfizer llamadas Sutent que parece que retrasan seis meses la progresión del cáncer. Eso sí, con un coste estimado del tratamiento de 42.500 euros. Pero el NICE del Gobierno británico dice que eso es mucha pasta para prolongar la vida de nadie. ¿Ha llegado la crisis a la salud?

Mmm. Parece que el amable NICE nació con el desembarco de Viagra en el mercado. Al Gobierno británico se le pusieron los huevos de corbata ante la perspectiva de arruinarse por las peticiones de todos los que querían tener la polla dura. Y se inventó en NICE para ponerle puertas al campo del gasto en salud. Y ahora se encarga de supervisar todo el tomate de las recetas y tal. Pero como los gobiernos son como los alumnos vagos, que copian lo que hacen los otros, ya hay un montón de países echando un ojo a los apuntes del NICE y aplicando, o pensando en aplicar, su política de límites. Vamos, por decirlo demagógico y rápido: poniendo precio a la vida de sus ciudadanos.

No digo yo que no sobre gente ni gasto en este planeta pero me sorprende que hagan estas cosas los gobiernos, que ya sabemos que sólo se preocupan por nosotros, por nuestra salud, por nuestro bienestar y tal. De todos modos, el problema, perdón, el asunto, va más allá. ¿De verdad cuesta 42.500 euros ese tratamiento? ¿Cuánto de esa cantidad es margen de beneficio? ¿Es ético forrarse a costa de la vida y la salud de los demás? Por supuesto, estas preguntas son retóricas. La industria farmacéutica es un negocio transparente, limpio y respetable. Un negocio amable, bueno y simpático. Muy NICE. Sí, sí.

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