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Posts Tagged ‘Joe Bataan’

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Logroño es una de esas ciudades de las que se vuelve con jet lag. Se duerme poco, se come mucho y se bebe demasiado bien. Y más cuando empieza el año, cuando el Actual, cuando toca mi tradicional visita navideña. Medianamente recuperado del cambio horario y esas cosas que tienen los viajes transriojanos, he de decir que he asistido a un acontecimiento que será legendario para la historia de la música de la nación. El domingo 4, en una coqueta sala del añejo Círculo Logroñés, 200 afortunados y un servidor vimos la puesta de largo de JM y los Magníficos. O sea, del nuevo conjunto Jorge Martínez, el sátrapa que lleva guiando desde el 81 a sus Ilegales a una muerte segura sin conseguirlo. Lo de Logroño fue su primer concierto. Y la primera vez que se calzaron un traje. Y no es baladí el asunto. Porque Jorge se anunció a sí mismo y a sus cuatro magníficos como un grupo «contra el envilecimiento de las orquestas de baile». Y después se tocaron un acojonante repertorio lleno de tangos, boleros, guarachas, chachachás y ronckandrolles de los 50. Bésame mucho, Volver, Popotitos y otros clásicos, más algúna canción propia. Y todo con el respeto y la reverencia que se merecen semejantes tonadas. Por eso trajeron traje.

Les dejo con una magnífica versión del Despeinada de Palito Ortega.

Y añado que también vi a Joe Bataan cantar (casi) con gorra de requeté, a Tony Allen tocar ante la indiferencia de los logroñeses y a Café Tacuba hacer otro concierto del año y conquistar a un público que no se suele quitar el muermo ni a base de petacas de pacharán. Por cierto, aprovecho para saludar a Manuel, Nano, Sergio, Willy, Quique y al resto. Y a las madres que les parieron.

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Desayuno con una mala noticia. Ha muerto Francisco Casavella. Ha muerto más que un Premio Nadal, como dicen los obituarios de turno. Ha muerto uno de los pocos de por aquí que escribía algo que me interesaba. No puedo tirarme el rollo: yo no conocía a Casavella. Pero, durante un tiempo, estuve cerca de él. Fue hace muchos años en una galaxia muy lejana. Fue en La Luna de El Mundo que llevaba Bellver. Francisco Casavella tenía una columna al final de la revistilla y yo me dedicaba a mis reportajes sobre música y alrededores. Y la verdad es que me hacía ilusión pensar que compartíamos papel y que igual un viernes cualquiera el tío se había leído alguno de mis textos lo mismo que yo me tragaba sin masticar todas sus columnas. Sigo sin poder tirarme el rollo: no me he leído todos sus libros. Pero recuerdo que me leí de una sentada Los juegos feroces, la primera parte de la trilogía El día del Watusi y, de hecho, fue el primer libro que regalé a mi hermana Paloma. Ella es la que lee de verdad en la familia y yo tardé ventimuchos años en encontrar un tío distinto y bueno que le pudiese descubrir. Fue Casavella. Luego, seguí leyéndole en tabloide y en tapa dura, aunque confieso que últimamente me aburría más lo que escribía en El País. Me parecía más divertido cuando se dedicaba a hacer de cronista de las culturas juveniles que cuando se metió en el rollo cultureta de los suplementos literarios. En cualquier caso, le voy a echar de menos.

Ah, para el que le interese, sus columnas para la Luna se pueden encontrar pinchando por aquí (mis textos creo que no, porque yo pise la luna casi cuando Al Gore estaba inventando Internet).

B.S.O. Joe Bataan, Rap-O, Clap-O.

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