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Posts Tagged ‘Anarquistas’

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En Londres hay un par de decenas de hombres y mujeres haciendo que hacen algo para arreglar el mundo que ellos han ayudado a estropear. En Londres hay unas decenas de miles de gentes haciendo ruido para que esos cabrones hagan algo (o dejen de hacer, mejor). En Londres hay casi diez millones de personas que pasan de todo y lo único que hacen es ir a trabajar para ganar un dinero que no les da para casi nada realmente divertido y enriquecedor. Ay, Londres.

Estuve la semana pasada por allí. Y, como siempre que voy últimamente, me vine con una sensación amarga. Qué bonito está Londres. Y qué limpio. Y qué ordenado. Qué pena que me da. Londres una vez fue capital contracultural, un lugar donde pasaban cosas que se contagiaban al resto del mundo, un epicentro del underground. Ahora Londres es capital económica, un sitio donde sólo pasa dinero, el epicentro del desastre. Un asco. Ya casi no salen nuevos sonidos o nuevas corrientes de esa ciudad. La gente se tira horas en trenes para llegar a trabajos donde se pasan horas para ganar un dinero que se esfuma en minutos. Lo que brilla es el parque temático para ricos en que se ha convertido la ciudad. Cochazos, restaurantes con pretensiones, clubes privados.

Y son los practicantes de esa bisutería inútil los que se siente amenazados por lo que ellos llaman los “anarquistas” con un tono despectivo. Todos los periódicos, de pago y gratuitos, se pasaron la semana que estuve allí alertando a la población del peligro del caos que llegaba. Como si la amenaza estuviera en los que protestan y no en los que merecen las protestas. Lo normal es que el ciudano, adormecido por la rutina, sienta miedo de los manifestantes y cariño por los gobernantes. Así nos va.

Así, nos parece estupendo que haya cámaras en todas las esquinas. Vemos normal que los que proponen alternativas sean dejados al margen como atracciones de feria. Y nos callamos ante lo que está pasando como si la crisis fuese un desastre natural y no algo provocado por la avaricia del ser humano. No sé si otro mundo es posible. Pero, si lo es, el modelo no es Londres.

Suena The Clash, London’s Burning.

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Conocido de la guerra: expresión desdeñosa puesta en uso por los comunistas durante la guerra civil española. Cuando éstos creían hallarse ante un anarquista, al saludo ‘¡salud, compañero!’, contestaban displicentemente: ‘Conocido de la guerra nada más’. Éste parece haber sido el origen, pero la frase se divulgó después como chascarrillo entre los combatientes del frente, alcanzando inclusive a la retaguardia”.

Leído, en mi propio cuarto de baño, en un librito llamado Diccionario del anarquismo, de José Peirats. Impreso por Comesa, distribuido, creo, por Llibreteria.org y encontrado en la estupenda librería The Watergate Bookshop, de Barcelona. Salud, compañeros… Huy, por cierto:

Compañeros: trato personal que usa la familia anarquista y anarcosindicalista con anterioridad a la guerra civil. Antes de ella, los anarquistas españoles se trataban indistintamente de ‘compañeros’ o ‘camaradas’. Pero cuando los comunistas monopolizaron este último de manera sistemática, los anarquistas optaron, para no confundirse con ellos, por llamarse ‘compañeros’, no menos sistemáticamente. Esta distinción se acentuó durante la guerra civil, al chocar ambas corrientes aparatosamente. A partir de entonces, resulta sospechoso oírse llamar ‘camarada’. Lo mismo ocurrre, se supone, en el campo contrario al oírse llamar ‘compañero’. Por lo que se refiere a los demás países, el trato de camarada o compañero, indistintamente, ha prosperado”.

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