Esta vez sí. Esta vez lo he logrado. Esta vez he cruzado la frontera y me he colado en un momento y un lugar vírgenes para los de mi genero. Estoy en una reunión de tupper sex. Cuatro mujeres toman vino y cerveza mientras otra les presenta todo tipo de productos eróticos. Normalmente, asisten más, entre ocho y doce, me cuenta Belén, la asesora de la empresa La Maleta Roja que conduce la reunión (en mi casa, por cierto). Pero parece que mi presencia ha mermado éxito de la convocatoria. A las chicas aún les da vergüenza hablar de estas cosas delante de un chico. A algunas. A Carmen, Raquel, Sonia y Verónica, no. Son mujeres normales, con trabajos normales y matrimonios y solterías normales, que esperan con impaciencia a que Belén saque de su maleta (efectivamente, roja) todas esas promesas de placer eterno (mientras aguanten las pilas). Ya no digo más, que la realidad complete el reportaje. Lo que el lector se dispone a leer es un resumen de lo que yo oí en esa reunión.
(Belén empieza mostrando productos de cosmética, todos comestibles: polvos de miel, aceites afrodisiacos, crema de masaje y chocolate. Explica cada uno y los pone en la piel de las chicas… y en la mía. Ya estamos todos pringados).
Carmen: Claramente es para mujeres, porque esto se lo pones a uno peludo, chupas y te llevas una bola de pelo.
Raquel: Yo estoy a régimen…
Belén: El aceite lo pones, echas el aliento y sientes calorcito.
Verónica: A mí ponme más de esto que no me pasa nada.
C: Lo que malo es que de tanto chupar te empalagas y luego nada.
Sonia: Si no tienes que chupar tú…
C: Esto es como estar en el Body Shop. Esta parte de las cremas, Belén, la pasamos más deprisa, si no te importa.
V: Sí, con eso de que las mujeres nos va lo sensual y nada más, no estoy de acuerdo. También nos gusta el sexo cafre.
(Por petición popular, se acaba la parte dedicada a las cremas y entramos en terrenos más concretos. La palabra “dildo” enciende la mecha de un debate. Esto sí que es un asunto candente y no los que tratan en “59 segundos”).
R: Es que me dicen eso de “dildo” y creo que están llamando a un perro.
S: Pues peor es lo de “consolador”…
R: Mujer, yo creo que, sino tienes otra cosa, sí consuela.
B: Hay que diferenciar el consolador del vibrador. El consolador no vibra.
C: Pero eso de consolador, no sé, también lo puedes usar con un tío.
S: Pero es raro que les apetezca jugar con ellos.
B: No creas, a muchos hombres les gusta ver cómo su pareja se masturba o masturbarla ellos. De hecho, cuando saben que sus chicas vienen a reuniones le animan a comprar.
R: ¡Ah, muy bonito! ¿Te animan a que te compres un bolso? ¡No! ¡Sólo te animan para esto!
Así empieza el reportaje sobre una reunión de Tupper Sex a la que asistí. A estas alturas, he hecho bastantes cosas raras durante mi vida profesional; ésta es una. Fue publicada en el número 128 de GQ. Si a alguien le pica la curiosidad y quiere leerlo completo, puede pinchar aquí.
Las fotos de los productos no corresponden exactamente a los comentados, pero más o menos. Más información y tal en La Maleta Roja.


Y así, en plan taurino, ¿no hay nada? Algo parecido al torito con banderillas para poner encima de la tele, pero más estimulante, ¿no?
Tío, sí que haces cosas raras, sí.
Huy, y esto no es nada…
Yo he estado en una reunión de http://www.camaderosas.es y fue super divertida!!!!